En el año 1960, el japonés Osamu Shimomura, junto a Frank Johnson, estaba investigando el fenómeno luminiscente de una especie de medusa en la costa oeste de Norteamérica conocida como "Aequorea victoria". Esta medusa tiene pequeños órganos lumínicos en la base de cada tentáculo que emiten un destello verde cuando el animal es agitado. Osamu Shimomura fue el primero en descubrir el curioso fenómeno y el primero en aislar una proteína bioluminiscente, bajo la lus ultravioleta, irradiaba una luz verde fluorescente, a la cuál denominó "Aequorina" que más tarde pasó a llamarse proteína verde fluorescente (Green Fluorescent Protein en inglés, cuyas siglas son GFP). La siguiente aportación la dio el neurobiólogo estadounidense Martin Chalfie que logró "iluminar" distintos fenómenos biológicos introduciendo el gen de esta proteína en el ADN, coloreando así seis células las cuales anteriormente eran transparentes, de gusano llamada" Caenorhabditis elegans", uno de los gusanos más estudiados en loslaboratorios científicos. Con este avance demostraba la importancia de la proteína verde fluorescente como marcador genético. Finalmente, Roger Y.Tsien modificó la proteína para generar moléculas que emitieran luz a diferentes longitudes de onda, generando de esta forma nuevos colores de la proteína. La obtención de dichas proteínas se llevó a cabo fácilmente a partir de la GFP obteniéndose Cian, azul y amarilla. Más tarde se logro abarcar el espectro rojo-naranja con el descubrimiento de una nueva proteína fluorescente en un coral rojo no bioluminiscente. A partir de estas se desarrollaron otras más pequeñas que se clasifican según su brillo. Esto permitía la observación y el seguimiento de distintos procesos biológicos al mismo tiempo.Gracias al descubrimiento, estudio y desarrollo de una proteína fluorescente verde, el japonés Osamu Shimomura y los estadounidenses Martin Chalfie y Roger Y.Tsien ganaron el Premio Nobel de Química en 2008.

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Osamu Shimomura, Martin Chalfie y Roger Y. Tsien.


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Aequorea Victoria



La bioluminiscencia es un fenómeno relativamente frecuente en bastantes especies marinas com la medusa antes mencionada; las últimas estimaciones consideran que hasta un 90% de los seres vivos que habitan en la porción media y abisal de los mares podrían ser capaces de producir luz de un modo u otro.